antioiny

IX

Nada puede hacer que no te quiera.
Nada puede darme ese respiro,
respiro que es de muerte, no de olvido,
olvido que no puede ser, aunque yo muera.

Pues no importa cuánto falte a mi partida,
muerto habré yo de seguir queriendo.
Queriendo como quiero hoy, aunque no tengo,
tus manos, tu pelo, tu aroma y tu mirada.

Mi vida habrá de ser quererte a una,
y en cada latido de mi corazón ansioso
estará la figura de tu cara, que como la luna,

llena de luz clara la noche más oscura.
Nada temo si con tu recuerdo amoroso
camino lo que me queda hacia la sepultura.



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