Juventino Pérez

Camino al Tepeyac

Camino al Tepeyac

 

 

Que alegre la alborada,

La virgen con su corona dorada,

Siendo el día doce de diciembre,

El día para entregarle flores a nuestra madre.

 

 

Con ganas de escalar al cerro,

El Tepeyac, con sus gradas y murales,

Donde las penitencias se hacen reales,

Llegando hasta la cumbre del Tepeyac.

 

 

Como se ven las hermosas rosas,

Las mismas que en el ayate,

Juan Diego traía,

Para mostrarle al obispo en aquel día.

 

 

Rosas rojas, amarillas, blancas,

Adornan su altar;

Entre rezos y alabanzas,

Celebrando la misa santa.

 

 

Estoy cerca de tu capilla,

Me inclino de rodillas,

Se me escapan las lágrimas,

Abro mis ojos por ver las maravillas.

 

 

Una Biblia y un rosario,

Anunciando la Buena Nueva,

Frente a la Basílica,

Me persigno en el pueblo laico.

 

 

Oh, Virgen de Guadalupe,

Quiero que mis manos

Sean serviles a mi Buen Jesús,

Para hacer brillar su luz.

 

Juventino Pérez

Comentarios1

  • Ella Marie

    Es muy bello tu poema con una sencillez divina, toca el corazón...ya merito es doce de diciembre ya empiezan las peregrinaciones al Tepeyac.
    Soy Mexicana y nunca he ido a una y me encantaría hacerlo alguna vez.
    Un placer leerte Juventino, gracias por aparecerte en mi portal :)

    • Juventino Pérez

      Muchas gracias por sus palabras poeta. Es un gusto conocer. Le invito a que participe. Tuve el agrado de ir precisamente como peregrino, y es bonita experiencia. El 12 de diciembre.
      Soy guatemalteco y fiel devoto a lq Virgen de Guadalupe. Bendiciones



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