argantonio

Quevedo y Góngora

Protegido por su soledad deseada

Escribe el poeta desde su fortaleza

Y demuestra de su sangre la limpieza

Sin renunciar a su nariz tan castigada.

 

Don Francisco sin motivo le envidiáis

Vos que sois a vuestro modo inigualable

Dejad a este culterano que nos hable

Al final ambos con vuestra parla triunfáis.

 

Hubo un siglo de oro

Ese codiciádo metal

Por fortuna tan escaso.

 

Cada poeta tenía su coro

Y su marcha fúnebre o triunfal

Que pena, no es mi caso.

 

Comentarios2

  • Rosita de Mendoza

    Precioso. Excelencia en cada vero. Un saludo cordial

  • argantonio

    Rosita de mendoza, me gustan estos dos poetas pero es increíble el odio entre ellos en un acto en memoria de ambos, le comente al orador lo del odio. Me dejó perplejo me dijo Quevedo era un gran poeta pero también un hijo de pu

    Nunca olvidare esa respuesta saludos hasta pronto.



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