Wellington Rigortmortiz

* El Tatuaje

 

El alma

con la mirada tatúa

sobre su inmenso dolor

en el firmamento gris

un corazón tribal,

y, sangra

con un dolor exquisito

lluvia maestra que inunda

todo bueno y mal recuerdo

en la mente,

desbordándolos lavados quedan

por su mágica santidad liquida,

…la suciedad de los mismos

llenos de tristeza, temor y duda

caen al suelo que los absorbe

con sed voraz aprisionándolos

en su entraña, en su vientre

catacumba viviente

de las fantasías miserables,

de los sueños utópicos,

ilusos fantasmas histriónicos,

malditos payasos

que se burlan sarcásticamente

de la muerte mientras

al mismo instante la temen,

vientre hipócrita, estéril;

la noche con su lúgubre manto

cubre su gran pecado a la luna

que curiosa imagina

me estas amando

en cuerpo y alma

sin pudor alguno, extrañada esta

pues nunca antes necesitabas

esconder ese sentimiento,

dejaste de ser

una doncella de mármol

cuando mis manos

fueron las únicas

capaces de moldear tanta dureza,

nuestra virtuosidad al amarnos

es inmortal

aun cuando en estos instantes

me hayas dejado solo,

la naturaleza muerta

que dibujaba mi espíritu en tu piel

se quedó como boceto cruel,

mediocre se siente esa obra de arte,

sin color, sin expresión,

ahora solo en sueños

trato de concluir mi obra maestra,

de manos de la virtuosidad de mi alma

mi convexo ser

es un amalgama de sentimientos,

amor, pasión, ira, tristeza y dolor

que en suaves y fuertes pinceladas

se introduce,

se aloja en tu cóncavo lienzo

en el cual pinto el paisaje de la vida,

en el cual al finalizarlo

algún día le pondrás tú la firma,

así me volveré inmortal

cuando ese hermoso paisaje

se desprenda del lienzo

y tengas una obra maestra

echa por los dos, la única

que jamás podrás colgar

de una fría y miserable pared,

la única que podrás exhibirla

en la galería de tu alma,

en la de tu cuerpo, en la de la vida,

la única que podrás abrazar

con arcano sentimiento

y que al abrazarte a ti

puedas sentir

como las pequeñas

pinceladas de su corazón

con amor tatúan

uno tribal en tu pecho,

el mismo que yo

le tatúo hoy al firmamento

mientras este sangra

su lluvia de amor, de esperanza

y de dolor por los dos.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.