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Cada mañana

Entrelazado en tus brazos un gato,
como si fueras ese abrazo del universo.

La sonrisa boreal de tu rostro
se refleja verdosa en esos ojos tuyos
repletos de emociones fuertes.
Amores suicidas, perecederos. Muertos.
También hay una sustancia que germiná,
un brillo resplandeciente.
Una flor de infinitas formas,
indescriptibles colores.
Una flor de ilusión,
que demuestra con besos
los sueños de sus pétalos.

El gato maúlla  tu canción favorita,
mujer enamorada llena de jardines.

Transcurren las estrellas en su muerte,
iluminando un nuevo abrazo,
entre nuestros arrebatos. Besos.

Duermes ahora con sueños coloridos,
se cultiva una flor en tu mirada
que esperó ver pronto.
Cada mañana.



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