alejandro fozar

XXIV.

La moneda acuñada de una cara

rueda por el canto del desvelo

y la noche se angosta por la ranura

donde palpitan luciérnagas sin cielo

 

arquitectura de urdimbres y de fraguas

devienen los versos a nacerse 

se embriaga el vino con el agua 

donde palpitan luciérnagas sin verse

 

los papeles del insomnio sin destino

vuelven a foja cero y adivino

donde palpitan luciérnagas sin dueño

 

metáforas de adentro de la herida

no cicatrizan al alba desteñida

donde palpitan luciérnagas sin sueños



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