Adrian Fernando Cano

ROMANCE EN EL VIEJO SALÓN.

Evocan las paredes

un aliento ya sin vida,

Gritan las tertulias 

jamás y nunca oídas.

 

Gritan los estantes

un susurro sin pasión,

evoca la ardiente vela

una historia corta de amor.

 

Caminando por el largo pasillo 

cogidos de la mano,

nos entorpece un tierno beso 

mientras suena el viejo piano. 

 

Una caricia profana mi pecho,

un abrazo obstruye mi habla.

Un silencio calla las miradas,

una sonrisa tuya esclavíza mi alma.

 

Bailando suavemente al son de la canción,

vienen a mi mente los recuerdos sosegados.

Y sin más me entregas tu tierno  amor, 

y de nuevo me besan tus labios malvados.

 

Y todo en mi mente es alegría,

hasta que me despierta el horrible totazo

de la botella de vino que cae al suelo,

hoy de nuevo estoy borracho.

 

Y lloro recordando ese viejo salón

en donde yo te entregúe mi carazón,

sin saber que tú, sin saber que tú,

me harías a mi...

Esa cruel traición.

 



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