Paulo Maillot

Perdido en su cabellera dorada (Soneto)

Hechizante cabellera dorada,
fulgurantes ojos de mi navío
sin tu calor no he de quitar mi frío,
frío que alega en mí a la madrugada.

Refleja mi mirada anonadada
en las orillas de tu rojo río,
río el cual yo nunca he visto sombrío;
es como si estuvieses encantada.

Disculpa si en tu vida yo me meta
al decir lo tanto que te quería
y pensar que yo de ti era el profeta.

Tú ya existías, y yo no nacía.
Yo no soñaba ser tu "gran poeta",
de ti quería ser la poesía.

 

Paulo Maillot

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