Eduardo Antonio Taborda

ZAPATILLAS DE CORDONES ROSA

Pisan...

Pisan los pies calzados en zapatillas de cordones rosa, un desafuero de sentimientos encontrados en el sentir de las puertas clausuradas:

por el no entender la esclavitud que ata a los brazos del amor, son carne viva sus emociones que le queman,

por el no vivir la mano que tensa la cuerda para el lazo en el querer eternidad de aliento, y nada y todo,

por no cubrir sus pieles con la bravura de su piel latiendo en corazones de prisa en el silbido de los recuerdos,

por no ceder el paso al infortunio de los crepúsculos que no expiran por vivir viviendo en el sentir de lo grande de los tiempos,

por no subir al cielo entre sábanas blancas con cuerpos traslucidos y de almas puras,

¡ es un sin sabor las tormentas que lo arrastran embarcado en el velero que anda por el río de los momentos vividos !

no ignores la agonía del que ya murió por nunca ser correspondido por las caricias del amor;

zapatillas de cordones rosa que cuidas su vida, y la tuya más que en cualquier tiempo y en cualquier distancia, le sabrán a dulce caramelo los besos cuando los huesos sean polvo y las letras olvidadas casi no se lean en las páginas amarillas de la carta del corazón;

zapatillas de cordones rosa, hermano de la vida, que como el reloj de arena caminas lento en tanto transcurren las horas,
es un sin sentido no admirar la belleza de la creación divina, sentida en el mirar y respetada en el silencio de los secretos.

Caballero andante, lluvias danzantes, irreprochables bocas que callan sobre la vereda empedrada, una ecuación perfecta cada una de las trenzas, y en lo que no fue la vida que respira hondo y el paso firme con la mochila llena de virtudes a cuestas.

Eduardo Antonio Taborda.



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