Marlon A. Toro

Feliz adiós

Dime, dulce soñadora de cristal,
¿cómo es él, que anidó tu felicidad
y te enseñó el ocaso de los días?,
brindándote el renacer especial

 

en el que aquellas lágrimas se esfuman,
incluyendo las que yo te causé.
Y si es como anhelo, entonces me iré
de tus ojos y me llevaré la bruma

 

por la que tantas noches te opaqué,
por culpa del triste error de quererte
y no demostrarlo al viento. Que él te lleve
a los ocasos que nunca te mostré.

 

Y que en ellos le beses, oh, dichosa
de poder vivir, mientras desde mis noches,
en nostálgicos sueños por tu suerte ore,
recordando diversas lejanas cosas.

 

Seré feliz, porque comenzarás
un nuevo amanecer, en brazos de alguien
capaz, capaz de darte aquel amor fiel…
aquel que yo no pude darte jamás.



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