Gabriel Toledo

Sin nombre

 

Esto que tengo no tiene nombre,

trato de buscarlo pero siempre se esconde

en un lugar cercano o lejano, Dios sabe dónde.

¿Donde estará ese algo sin nombre?

 

Esto que siento no tiene manos, 

ni pies, ni dedos; no es humano.

Sin embargo, he ido tras su rastro

y me doy con la silueta de mi pasado.

Pero no era.

 

Esto que indago parece lo he hallado,

tras los arbustos está difuminado,

pero se cubre con algo muy raro 

¡Rayos! Era el amor; de nuevo he fallado.

 

Este amor me da consejos,

consejos que decía mi padre ya viejo.

"Deja de llorar y mírate al espejo, 

que en tus ojos y corazón está lo que buscas, su reflejo".

 

¡Pero está, Dios mío, está!

Alistaré mis maletas con ansias para buscar,

eso sin nombre ni pesar,

espero algún día poderlo encontrar.

 

Me dormí.

Pasan los días y camino en la ciudad,

una ciudad con pistas hechas de azar

¡Dios santo dame una señal!

O moriré aquí porque nadie me guiará.

 

¡Un momento! Vi una luz brillante

No, no tiene forma de diamante,

intentaré ir para adelante

para de una vez calmar al alma incesante.

 

A un metro de la luz me aproximé,

pude oír voces pero ¿de qué?

los susurros no paraban, no paraban de caer

al vacío con el que dí: lo encontré.

 

Desperté.

Al día siguiente me puse a pensar, 

el miedo me empezó a dominar,

y recordé el episodio infernal

de la falsa luz que pude apreciar.

 

Concluí con el "sin nombre" para

descifrar lo que significó nada.

Lo sé, quizás dormí con la luz apagada

o quizás mis desgracias estaban disfrazadas.



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