Nathanael

UN MAR

 

Arenas siderales en la bahía de tu rostro

Y marejadas encrespadas de aguamarina,

Piedra marinera y oxidante de mi quilla

Efectiva para costillas, rodas y codaste.

 

Inopinada y fulminante corroíste metales

Con estoicismo tus aguas me tragaron,

Ignoraba hundimientos de mi fino calado

Rauda absorbiste mi diamante bermellón.

 

Inmerso existo como navío naufragado,

Bello arrecife en una lengua de mar chocoano.

El fastuoso pecio submarino inmortal y coralino

Que profundo mora como una parte eterna de ti.

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