Wellington Rigortmortiz

* Sonetos Exequiales

 

El eco desesperado

de tus gritos golpean

cada día a mi alma,

 

Son el recuerdo más doloroso

que la misma guarda,

 

Decidiste saltar al vacío

aventurándote a volar

suponiendo ya tener alas

y me quede

con el brazo extendido,

 

Mi mano abierta

trataba de detener al viento

mientras tú en la caída

tratabas de sujetarte del aire,

 

…nada puedo hacer

más que mirarte caer,

alejarte y desaparecer

en el vacío por el cual apostaste…,

 

Decidiste saltar al vacío

aventurándote a volar…

y me quede

con el brazo extendido

mientras tú en la caída

tratabas de sujetarte del aire,

 

…nada puedo hacer

más que mirarte caer,

alejarte y desaparecer

en el vacío por el cual apostaste.

 

* Anexo Visceral

 

La ira y el odio sin sentido

roen tu cerebro,

envenenado está tu ser

por el hedor de las palabras

de entes vacíos

marginados por el amor,

miserables ángeles sin luz

que se alimentan astutamente

de los sentimientos profundos

que en ti sembré;

tengo un profundo dolor

y temor por tu eternidad,

pues cruz del olvido

puede llegar a ser

en el cementerio

de mi erosionada piel

y en el tiempo;

malditos espectros

que condicionan

al bien y al mal,

confundidas las almas

se acogen a sus mascaras

de poder sugestivo

en trémulas acciones,

a ti llegan

esas voces paganas

que te rodean

tratando de santificar

la mentira que guardan;

heridos los dos

nadie nos cura,

nadie nos cuida

en el vacío que creaste

y me regalaste cruelmente,

pues no existo

más que en la fábula ridícula

inventada

por tu ligera manera de vivir.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.