Wellington Rigortmortiz

* La Muerte de la Inspiración del Poeta (la parodia literaria – el testamento II)

Como pasan los minutos, las horas,

los meses, inexplicables, inentendibles,

indiferentes a los sentimientos;

pasan los años como segundos,

somos seres agonizantes en la vida,

es lo que entiendo

cada vez que pienso sin meditar,

si tan solo supiera como separar

los sentimientos de los pensamientos

no terminaría extrañándolo todo

cuando acostumbrada

el alma ya está a amar,

aferrada se queda a almas

que cree similares a ella,

que siente serán como ella

como si en la vida románticamente

el amor se pintará

de colores eternamente.

 

Como cae la lluvia, brilla el sol y la luna,

como se encoge el corazón

al revisar los recuerdos

que pálidos y húmedos

guardados siempre terminan en un rincón,

como el alma

envejece de tristeza junto con ellos,

son tantos como años,

son los hijos que nunca tendré,

la mujer que siempre ame,

los rezos que con ella se fueron;

como extraño amar su alma

que inocente desinhibida

dialogaba con la mía,

almas temerosas e inocentes,

y como humano

extraño amar los mundos de su cuerpo,

norte y sur más el espíritu vital

que los dos le negamos a su vientre,

…como amo!,

como sufro…,

como lloro! …,

y como te espero amor de desván

en este recoveco inhalando ya

el escaso aroma que emanan tus recuerdos;

con un cirio agonizante

escribo este testamento

sobre el sarcófago imaginario

que en su interior guarda

dulce, tiste y caprichosamente

el cadáver de la inspiración de un poeta,

cumplo la última voluntad

de mi inspiración tradicional

que murió con esta poesía,

testamento, parodia

o simplemente tristeza en el silencio,

en el vacío, en el olvido

abrazando tiernamente a la distancia.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.