myrnamel

Aquella fogata

Fuimos dos troncos de buena madera
que ardieron juntos en una fogata
de pura pasión
y juntos y locos
en ella danzamos 
con todo arrasamos
enceguecidos por la llamarada.
Vinieron los vientos
a favor y en contra,
Vinieron tormentas
de lluvias heladas
y de aquella fogata
solo quedan brasas
que chisporrotean
calentando el alma.

 

 

 

Comentarios1

  • Jose Adolfo

    Siempre quedarĂ¡ una brizna encendida quemando recuerdos / Uffffff



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.