Alejandro Gaona

Y te escondes.



Has dejado de leerme y yo...

He dejado de escribirte.

Has dejado de buscarme y yo...

He dejado de dolerte.

Eres como las estrellas, una noche puedes pasar horas ahí muy quieta, siendo tu, siendo tan bella

y a la noche siguiente sin aviso te ocultas tras una nube de olvido e indiferencia. 

Como si no pudieras soportar que disfrute de ti, y lo único que deseas es desaparecer a la primer oportunidad.

Y yo, un par de ojos ciegos que siguen intentando ver a través de la inmensa oscuridad, con la esperanza de ver

justo ahí a lo lejos un poco de tu luz y saborear aunque sea de lejos tu belleza, pero sigues jugando a las escondidas

y yo tan frío, con los brazos entumecidos esperando a que brilles y me cobijes con un poco de cariño. 

Dicen que no hay tal magía, que las cosas fantásticas ocurren solo en cuentos de hadas y esas cosas de niños pero 

aquí dentro hay un pequeño que no desea crecer. 

A veces es necesario abrirse de nuevo las heridas para seguir adelante, pero joder, ¿Como abrir una herida que ni siquiera has sido capaz de cerrar? o

¿Como diablos se hace para olvidar a una persona terriblemente imposible de olvidar? 



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