Kléver Eduardo Jimbo Paladines

Gabriela

 
Quiero tener la fortuna de besar tus labios, suaves arcoíris, luces de antaño. Imaginar el poder de tu mirada, gotas del rocío de la madrugada que despiertan en mi la pasión de la vida, el placer de tomar al mundo en tan delgados dedos finos, la alegría de sentir cada poro de tu cuerpo, cada espacio, cada momento, cada timidez que rige tu forma, cada cabello indulgente que realza el atardecer de este pequeño mundo que nace en tu mirada. No quiero ser una sombra en tu horizonte, quiero ser la luz que lo ilumina, quiero ser la poesía de tu sonrisa, la suave caricia de la brisa tímida de primavera.

Se que pido mucho, que me quiero beber el océano de tu ser, robarme la luna de tus pupilas, los relieves del paisaje de tu piel.

El atardecer perfecto estando contigo, escuchando cada palabra, cada sonido, viéndote ser tu, tan perfecta ante mis ojos, que parece ser un sueño que no quiero se vaya al olvido.

Me encanta todo eso, me vuelve más humano, más tierno, más atado a tu sonrisa, y al cabo de todo, es lo que más importa, saber que sonríes, verte feliz, que siempre dejes espacio a tan delicado y suave gesto de la vida.

Aunque el tiempo este en mi contra, tengo el valor de pretenderte, de volar en la historia y creer que puedes ser la indicada para cambiar de órbita a todo el universo de mi mente, de hacer sentir por primera vez ese terrible temor de perderte o peor aún, no tenerte.



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