Heliconidas

Madre infinita

 

Tus ojos verdes multicolor
que escapan de la plácida jaula dorada,
vuelan por mundos infinitos.

Luego retornas a tus comarcas,
y con voz cósmica dices "sí, quiero" 
al ser dada en matrimonio con la vida.

Así, con la suprema esperanza del ahora 
que es futuro entreabierto,
brota de tu caverna arbolada 
la casta voluptuosidad de tu fecundidad.

No te rebajas a la observancia 
de ideas eternas ni a la débil hiperdulía 
que afea tu vigor y deslustra tus ojos.

Más bien te encumbras 
en el regio banquete de tu devenir bravío.
En esa indómita belleza física 
que se ríe a carcajadas de la hermenéutica.

Tu poder no es patriarcal, es decir,
tirano, degradado y suplicante…
Tu poder reposa en tu propia vitalidad 
y en tu propia industria de sabiduría.

Tus crías son tu carne y tu hueso,
pero también son ideales y denuedos,
¡oh, legisladora de nuevos valores!

Parada en tu promontorio,
ruges tu grito de guerra, que es el amor.
Mujer sana… mujer vida.



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