D'Marco Salas

El poeta

Pienso en que todo aquello dado por Dios

tiene consuelo y necesaria usanza

como lo tiene la sólida y firme esperanza

como las flores, los cielos y los ríos…

 

Son para el hombre sensible y abatido

el cardumen de sus propias albricias,

numen incontenible de tiernas caricias

que al espíritu mantiene sometido.

 

Castigo, en cambio, encuentra el poeta

en la desdicha de ser su propia saeta.

Brújula que apunta donde mismo:

 

El estrellado cielo nocturno.

Dolido, angustiado, triste y taciturno

se perfila como quien habita el abismo.



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