alejandro fozar

XVII. En Usuhaia

Frente a la ventana del hotel, viendo a través 

del frío la isla Navarino, ese coletazo obsceno

de Los Andes, supe que estaba frente a un espejo

capaz de penetrar la piel, entonces volví hacia 

vos y ahí estabas tan dormida y tan Patricia, en 

otro hotel, en otra cama y descubrí que no 

estábamos unidos por la superficie, supe porque

nunca fuimos ni vamos de la mano, porque

siempre fuimos e iremos  de los huesos.

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