Leoner Lozano

Memorias de un muelle quebrado.

Memoria I; Supi, casa Elena a una casa del depósito. 12 años atrás.

En el mismo día, son caras mis noches de memorias sobre lo que hacía allí. Y yo escuchaba, tumbado en la hamaca materna, dócil y sierva morfeóloga que escribe sus pasos con sus uñas largas y picudas revolviendo nuestro nido de principios endebles y entonces me mamá me llama a comer.

 

Memoria II; Mis sueños son aterradorres. A veces odio soñar... sombras gigantes alzando sus manos, mis manos desojando abrupto mi sueños primordiales de infancia que tengo de derecho. Es una lucha agitada; bebo una cerveza, no importa la edad, nos dejan tomar así yo tenga 9 y ellos más. Al principio su sabor denso y picante, el líquido ardido en mis adentros, me hace toser. No fumo. O quízas sí lo hice. Cuantas cosas ignore...

¿Cuantas ignoro aún?

 

Memorias III; Vamos al mar. La costa de El supi, es la más maravillosa cosa por las manos de los cielos. Puestas cómo mis juguetes, aunque cómo siempre un poco alejados del ensueño de yo ser creador de lo que creado... recuerdo en mi ego, no había nada. Me hice uno con él, y supé que enreallidad no conocía de él. La idea nunca dicha en mis deseos. 

 

Memoria IV: Estoy nadandk. Me siento.completo, parte de algo. Son mis.pies que pierdo dentro de la areniza, es sábana que nos deja entrar en la suavizada tierra endeble, intacta, lejos del constante bullicio en su superficie. Ella te escucha... El sol me quema. Arde, es una ladilla. Me.percato del acontecimiento.. anochece y la luna danza encima de la quietud marítima. Blanca dueña de mi vida, cerveza tomada, amén luna amiga.

 

Memorias V: Llego a casa. La pequrña casa de Elena. Es de ella, mi bisabuela. Dada a ella por sus hijos, que tanto la amaron. Y yo... ¿Cuantas veces no le decía mamá Elena?. La comida está caloente, son perroscalientes caseros.... me comí tres legales, pero ilegalmente me comí cinco. Morsa prácticando yoga en la pequeñisíma sala. 

 

Memorias V: Todos beben, bailan, hay alegría. Entonces ¿qué es esta inconclusión que se sepulta en mí? Me siento en la calle, el pueblo siempre está sereno, de momento te das cuenta que el silencio no es uno mismo. Me siento a pensar,cae la noche. Peleo con mi tío, dice que le grité a mi abuela. Eso no.es cierto le digo, amenaza. Me retiro, no pienso hacer nada. Nada se siente igual después. 

 

Memoria VI: Veo cangrejos, uno azul casi le pica la cara a mi prima en el colchón. Ciertamente,.se despertó a tiempo. Me llevé mi consola, juego un poco, no le veo sentido. Lo apago. Voy afuera, hay multitud de estrellas, no se puede ver en la ciudad. Nos iremos mañana... Ví un caballo por la casa del fondo. Le doy un balde de agua.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.