Rayo Yording

Dulce destierro

Si al negar mi nombre,
mi carne, mi yo, mis restos,
merezca pena de reproche
y llevado en reproche al destierro,
imploro señorita de letras
alojamiento en la cuenca de sus pechos.

 

Y si al rayar la luz al suelo
y despertar en medio del maíz extrangero
me encuentre sediento,
ruego damisela beber de su boca
la savia de sus besos.

 

Que hallaría mi patria en la patria de su piel,
hallaría consuelo cuando ya no me tenga,
cuando la gloria me venga,
cuando sea llevado por su amar, desear y querer.

 



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