Sergio VM.

La noche cualquiera.

La noche era pálida por la luna creciente. Tú ya no estabas, ni estarías o estuviste. 

Estrellas había pocas, y palpitaban, palpitaban y brillaban como lo hicieron tus ojos que alguna vez no vi. 

Sabía que algo tenía en mi pecho, algo que dolía, explotaba sin cesar y quemaba, ardía. 

La humbría como mi cobijo, limpiando mis lagrimas, la luna sobre mi, de compañía oportuna, tu recuerdo sobre todas las cosas. Tus memorias sin saber de mi. 

Era una noche cualquiera a la espera de tu ausencia y como siempre y como nunca, de sus consecuencias. 



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