QUINSONNAS

OJO DE BUEY (SONETO)

 

 

Delante de su umbral y de sus jambas

hallamos al amor en nuestra puerta,

personas que ignoraron verla abierta

sin nunca percatarse iguales ambas.

 

Gritamos a la par unos ¡carambas!

al vernos con la cara descubierta

en vilo y de manera un tanto incierta

idénticos a un duelo entre dos mambas.

 

Cerrada, pese a todo, nos miramos

por medio de esa luz que nos da un ojo

que antaño fue de un buey tapiado adrede.

 

Revive el corazón que allí horadamos

quitándole la venda a ese cerrojo

que ahora por nosotros intercede.

 



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