Danielzenke

Siempre Invierno

Me quedo en el invierno...

soñando con la nieve de Genève,

acurrucado entre tus senos.  

 

Con un deseo callado

de arrebatarte un suspiro.  

 

Me quedo, siempre,

porque en su danza macabra,

el tiempo, me mostró

a una primavera sobreestimada.  

 

Me demostró que el estío

llega siempre con prisas

y con prisas se marcha el amor viajero.  

 

Y aunque vivo en el otoño,

me gusta sentir el preludio

de la fría lluvia que desnuda mi madurez.   

 

Invierno que trajo tus palabras;

sinceras y honestas, pero heladas,

como piedras hundidas de un río

que desahoga las nieves.  

 

Me trajo de nuevo el silencio.  

 

- Y dejé que el aire congelara

el propio aire de mi aliento -.  

 

Ya sabes... las palabras pesan más

si te abriga el viento gélido.

- Como carámbanos, se quiebran,

si pierden el equilibrio -.  

 

No importa...me quedo.

Tú lo sabes.

 

Llegó puntual. Otro. 

Invierno, que me devolvió

como deudor, tu recuerdo.  

Supo convertir las piedras mojadas

en aroma de incienso.  

 

- Y esta vez dejé que el aire

convirtiera mi aliento en un vaho cadencioso

que derretía tu ausencia -.

 

Porque te trajo a mí, de nuevo;

en cada gota de lluvia que golpeaba mi cara.

Porque rompió tu cordura y ató mi locura...

... ¿o fue al revés?. ¡ Qué importa !.  

 

Me quedo.

Eternamente.

Porque al conocer tus suspiros supe,

que siempre habrá otro invierno

para visitar Genève.



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