Luis Alvarez

D E M A N D A S

 

 

Yo no puedo explicarme,

la razón de tus pasos.

¿Cuál fue el viento maldito

que a tus lábiles hojas

las transformó en Otoño?

¿En qué recodo del camino

quedaron nuestras vidas?

¿Cuál fue la encrucijada de las desesperanzas?

¿Por qué las cambroneras obstruyeron

la vista del otero?

 

Yo no puedo explicarme

la razón de esas cosas.

 

¿Cuánto aún queda

de lo que fue aquel sueño,

diseño de tus sendas?

¿Qué acerba palabra quebrantó tus sonidos

de ruiseñor alegre?

¿Recuerdas cuando te comparábamos

con ruiseñor venusto

de canoros compases?

 

No podríamos,  jamás,  encontrar

el juicio de esas cosas.

Mas, el tiempo camina

aunque estemos cansados.

Por eso, sé, sabes, sabe. Sabemos

que otra historia vendrá.

Que volverán a ser venustas tus palabras,

admirados tus actos.

Que tus pasos razones serán umbra de un día

y un “tramonto” rojizo

con sus rasgos ocráceos

se perderá en el mar.

Y una alba nueva,

nueva como tu vida,

renacerá en tu ser.

 

Roma, Invierno del 2010.



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