Precoz

Francisco David Delgado Montero

Siete veces recorrí el bulevar,

siempre sudando, siempre...

llegué al mismo bar

de hedor Nereidal.

 

El mismo champagne,

diferentes botellas,

la misma danza,

diferentes piernas.

 

Eros de diez minutos,

psique milenaria,

lamentos contundentes,

lágrimas blancas.

 



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.