Santiago Miranda

Parménides, no me olvido

 

Entonces arribaste tras los corceles
En el ebúrneo hogar del mismo Parménides
El que la noche dijo no fue otro el que vino
En tu nombre con tu nombre tras la asechada mansión de la noche

Nombres solo nombres para diferenciar
Lo idéntico, De donde vienes tú, te digo
No hay parto ni escisión que cierre
Este ciclo infinito de imágenes y suspiros

El ser no es algo que se forme, aparece
De golpe, de sueño, de múltiple rayo
Al golpear el yunque de lo pensado
Eterno y forajido, todo uno es lo que ha sido

¿Y por qué los cuerpos
Van y vienen. Por qué los estallidos.
El batir de acontecimientos. El final cercano?

Soy y soy pensado, soy más de lo mismo
No me gasto en mí, no me acabo
Soy eterno e infinito, entonces
¿Por qué a veces siento miedo
Por qué no hay pensamiento que consuele
Lo se cree o sabe acabado?

 

 



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