E. R. Camacho.

Eclosión y Rehuida

 

En la eclosión del amor
brotamos yuxtapuestos,
entrelazados entre luz y sombra,
viajando en el finito estrecho
del abismo de esta empresa,
cruel en aspereza y soledad.

Surgimos del negro y el blanco
creando un color indescriptible,
algo indeleble, solido, fuerte.

Los deseos de antaño
que cuelgan del pasado
recayeron en los destrozos
de nuestros pecados,
pecados implantados antes
y después de dar los primeros pasos.

No encontramos prisma en la razón,
en el instinto se forjaron nuestros sueños,
fuimos y somos el eco del trueno
que recorre los milenios, los días, las pesadillas.

Cenizo paraíso la residencia
de esta poética vida,
con charlas filosóficas
acudiendo al filo de la guillotina
se habla del suicidio
y del nulo apetito de vida.

En el eclipse del fin
se rehúyen nuestras almas,
el ser se acongoja
se diluye en el parnaso infinito,
en el verso que jamás será escrito.  

 



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