Walter Kuhry

Vuelve...

Sé que estás, aunque todo sea oscuro,

palpitante en tu silencio hiriente;

y la memoria de tus besos miente

como si aún quedara algo puro.

 

Sin tu presencia todo es cruel y duro,

la duda se menea impertinente.

Entre tu voz y mi alma ya no hay puente,

entre tu luz y mi vida hay un muro.

 

Rompe al fin tu silencio aterrador,

ilumina las brumas de mi vida,

disuelva tu caricia mi temor.

 

Pónle freno a mi pasión transida,

devuélvele sentido a mi calor,

y sana con tu beso tanta herida...

Rosario, 03 de septiembre de 2005



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