Gonzalo Ramos Aranda

Yo, . . . el Nopal

“He nacido en noble cuna, soy el padre de la tuna.”

Provengo de las cactáceas,
a mi Dios le doy las gracias,
de habitar la noble tierra
que, en mi ser, amor encierra.

Suelo seco de aquel llano,
hace tiempo, no lejano,
fui sembrado, tras lomita,
¡ay!, mi corazón palpita.

Verde, espinoso de fuera,
crecí en una nopalera,
que sobrevivió, por terca,
con mil vigorosas pencas.

No soy cultivo cualquiera,
también llamado chumbera,
cardo, de pie, estoy parado,
digno estandarte sagrado.

Soy opuntia, irresistible.
deseado, cual comestible,
milagro de hoja carnosa,
deliciosa, muy fibrosa.

Por plana figura oval,
me denominan, nopal,
orgulloso grito, al viento:
¡qué tengo espinas, lo siento!

Si tal presencia te ofende,
mi arrogancia me defiende,
soy una planta arbustiva,
que se ha vuelto reflexiva.

Soy símbolo nacional,
patriota sensacional,
de mí, brotan flores, tunas,
xoconostles, son fortunas.

Formo parte de la historia
de México, de su gloria,
pues águila real, . . . osada,
se posó desenfadada.

Sobre uno de mi especie,
ojalá el pueblo lo aprecie,
que aparezco en la bandera
tricolor, sacra, . . . señera.

Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
Ciudad de México, a 08 de septiembre del 2017
Reg. SEP Indautor No. (en trámite)



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.