Eduardo Antonio Taborda

ERES MAS QUE BRISA EN SUS MEJILLAS

 

Constelación de planetas

en días de noches que callan,

se esconde el asombro

tras el cordel en sus manos

a punto de estrellas felices.

 

¿Qué le hace suspirar

al ver que respira la alborada?

Es un mundo de cuentos tristes

en campos de suspiros enamorados.

 

El cordel tensa la manos

y las estrellas lo elevan a lo alto

en el imaginario de deseos posibles,

luces de eternidad en su donarse entero

a la vida que llama a la lucha del día a día;

 

el cielo es tan amplio para los besos,

esos que regalados se perdieron…

se perdieron  entre las nubes

de la alegría del corazón sincero.

 

Un suspiro y una llama de amor

encendida en el mecer de cuna

los brazos refugios eternos …

eternos de lo divino:

 

en un presente sin tropiezos

en unas horas sin pasado

en un instante de recuerdo

en una boca besada por un te quiero;

 

y yace la caricia en las mejillas

donde un beso no puede llegar

la distancia es corta como distante

la vida que grita en un palpitar de amor;

 

¡ vida, vida, vida !

¿Qué espera la rosa para ser cortada

por la mano empapada de sudor

y los nervios que besan la frente?

 

Murmullo de los ríos donde las aguas corren

y los pétalos de la rosa  se elevan en cascadas como mariposas

levantando la sedas finas de un alma pura;

 

ni una lágrima para la brisa

que cubre su cuerpo

donde no se olvidara nunca su acariciar.

Eres más que brisa en sus mejillas.

 

Eduardo Antonio Taborda

07/09/2017



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