Santiago Miranda

No hay porqué

 

Temer disolverse ya
(Cómo el puño en el culo
Del destino
Como la verdad
Del hombre en su último
Día apagado)
Ya que solo fuimos
Un error contenido en el sistema
Un malestar incalculado
El temor constante luego de haber sido
Numen y lumbrera, volver al vientre oscurecido
Y ya no quisiéramos que todo se olvidara
Atrás en un atrás donde ya no queda nada
Quisiéramos relatarle a nuestros vivos
Las destellantes historias
De nuestras herida y qué y cómo
Fuimos con ellas uno
Y quisiéramos en venganza de
/Tanta frustración por cuanta energía
Desperdiciada a través de los días/
El querer de una cuchillada
Rajarle el paño, abrirle el rostro
Al cielo, liberar todos aquellos sueños
Aprisionados por los odios e impotencias
Por los que fueron concebidos
Y dejarlos habitar en los sueños
De quienes existen por condena
En este purgatorio, debatiéndose en cada acto
Entre el terrenal infierno o paraíso, el único
Posible consuelo al olvido tan cercano

*
No hay por qué temer ser expulsado
A su destinatario, siendo toda luz fugaz
Vorazmente dispuesta en su trayecto
Al cumplir designios al ser propagado
Como fuego en el absurdo abismo
Del cielo humano busco la herida del mundo
Y me dejo caer a los malestares
Por algunas volátiles eternidades y ya
Puedo decir conocerme un poco
Yo mismo, aquella ficción indescifrable
Mezcla de sueños y de cantos
Y por sobretodo alucinación de túes
*

 

 



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