Ariello

Vampiro humano

 

Con la estaca de palo clava el pecho

a este cuerpo inmortal, vampiro humano,

que dormido en el día luce ufano

en su gran ataúd de mármol hecho.

 

Si levanta la tapa, a su despecho

ve como abre los ojos un anciano

el tenaz cazador que es veterano,

allí duerme profundo, satisfecho.

 

¡Es mi padre, por Dios, ese vampiro!

Cómo hundirle la estaca en este instante

cuando duerme tranquilo, da un suspiro... 

 

exhalado profundo y penetrante...

gruesa estaca clavó tras un respiro

en el pecho del cuerpo palpitante.

 

 

 

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