Catelgood

¡Ay Amor!...

¡Ay amor!…

cantan mis manos desmadejadas

cuando cual palomas heridas

reptan entre las playas de tu piel amada

y dos gritos obscenos

se enredan en tu pelo que los calla

porque entre gemidos tiernos

bebemos el elíxir de tu boca

y ebrios quedamos plenos.


¡Ay amor!…

gimen tus piernas de alabastro

mientras mi boca se alza

para sonreírle al techo, infausto

entre el mar de sargazos

que alguna vez fueron sábanas

y ahora son horcas para fracasos

en el grito de dos bocas vanas

de sonido y plenas de ocasos


Hay amor…

Cantarán las odas de juglares

besos que caminen tus lugares

recónditos y lascivos

y salpicados (un poco) de dolor

hay amor… ¡ay amor!… hay amor.

Comentarios1

  • Diafana

    Divina libertad del poeta que puede hacer gemir a las piernas y cantar a las manos... ¡Ay amor!... Besos caminantes... muy sugerente y más si cantan historias... Muy bueno.

    • Catelgood

      Gracias Diáfana, por la visita y el generoso comentario... en realidad no sabría decir si pienso en esas bellas metáforas que usted comenta, pero que me llenan de motivación. Le agradezco doble. un abrazo.



    Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.