huertero

Pañuelos quemados

Recuerdo cuando cabía una mirada en un nido de humo.
Otros soles, canciones dispersas y los sueños prendidos al almanaque.
Solo cuando uno es dueño de sus deseos no oprime la desesperanza.
Solo cuando uno es dueño de sus actos no se le congelan las entrañas.
Hoy la sencillez es la palabra.
El agua es guía de retorno a la entelequia.
Puentes de silencio, horizontes cristalinos, pañuelos quemados.
Desolación de las hojas caídas.
Aquí la tierra hierve.
Aquí las balas queman.
Aquí los pibes se mueren…



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