Izandro

Tierra Fértil

 

El denso aroma a humedad sobre tu piel,

Y la tibieza incitante que en tu cuerpo anida,

La suave bruma que brota de tus encendidos labios,

Y el dulce presagio que en tus entrañas es carne viva.

 

Me pregunto si es el tiempo perfecto,

Me pregunto si debe ser entre esta noche y la madrugada,

Me pregunto si tu cuerpo abierto es un secreto,

Y me pregunto si en tus palabras, hay rumor de virgen enamorada.

 

Eres como un puñado, de tierra húmeda y muy pura de montaña,

Eres como el rocío, de una de las nubes de color perlada,

Eres como el beso de la flor en las mañanas,

Y como la caricia eterna que detiene a las horas cantadas.

 

Me pregunto si la fertilidad, de un pedacito de nuestro cielo,

Se ha desprendido y ha morado en tu tibia cama,

Y si la luz de las mañanas, espera, como una estela pausada,

Y si ha respondido, que es el tiempo de amarte, sin las horas contadas.

 

He caminado cada milímetro intenso sobre tu piel,

Y he rociado con mis besos cada surco de tu desnudez,

Y también he bebido de cada gota de nuestro húmedo cielo,

Para llover con mis caricias tu alma, y una noche de placer.

 

Eres el Edén perfecto, donde nace cada semilla,

Y la flor más rosada, entre un verdor jamás soñada,

Eres el aroma húmedo, donde despiertan muchas cucardas,

Y el amante resplandor, de un jazmín en la montaña.

 

Cuando veo en ti, la inmensidad de ser un milagro,

Me siento una rama, caída desde lo más alto,

Y es que eres un todo, un sol, una luna y una estrella,

Y un haz de lucero, y quizás una quimera,

Eres la tierra fértil,

Donde nacen las esperanzas,

Y eres un todo embriagante,

Donde tu vientre, es la semilla naciente,

De mi Amor, en tu virgen morada.

 

 

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