Catelgood

Vestidos de ternura...

Te acercas y me anudas la corbata
Y alisas el cuello de mi camisa blanca
Y dos mechones rebeldes de mi pelo,
reacomodas en su lugar, con gracia.
Un pañuelo de papel talla mi cara
Limpia mi frente y queda inmaculada
Y el reloj me acomodas, bajo la manga

 

Tú, ya tienes puesta la blusa amada
Esa de flequillos azules, que me encanta
Y alrededor de tu cuello descansan
dos lunares, tres besos y la bufanda
Que inevitablemente y de buen gusto
Hará juego con el color gris de tu falda
Y con los zapatos que tus pasos mandan.

 

Si toda la gente que cruzamos caminando
Y que saluda con un gesto cordial al paso
Admirando tu atuendo y mi porte falso,
Nos hubiese mirado unas horas antes
Mientras vestíamos nuestras mejores galas…
No esos trapos que tanto admira la gente
Sino aquel atuendo que belleza rezumaba

 

Tú, con el océano agitando en tu mirada
Yo, vestido de volcán furioso, vertiendo lava
Sobre tus valles y cimas que te engalanan
Y te visten de universo, estrellas y galaxias
Vestidos los dos de ternura, sin más nada,
Que el mirar viperino, buscando tu hondonada
¡Vestidos de ternura!... ¡Como Dios manda!



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