Antonela Chiussi

Atropello de.

Caminás atravesando (y siendo parte) de un tumulto de gentes.

Inmerso en una masa humana luchás por escapar (y por pertenecer).

Entonces te roza la piel un perfume viejo que te detiene. La inercia te impulsa algunos pasos más hacia delante pero ya no estás ahí.

Volviste, sonriente a aquellos ojos. Las cuerdas vibran mientras la música te eleva, embriagadamente levitás, de éxtasis (de amor).

Pero termina la canción y caés, te raspás la boca y la yema de los dedos. 

Disimuladamente te incorporás, el frío se instala en tu cintura. Levantás apenas la mirada, lo suficiente como para darte cuenta que incontables cuerpos ajenos se atropellan entre sí, nuevamente. 

Como para darte cuenta que eso es la melancolía.

 

 

 

 



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