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Ajedrez y amor

En el ajedrez infinito la reina defendía su rey,
blancos y negros muertos por orgullo,
recordé el amor que te tuve
pero solo fui un peón
que moría por tu maldito amor.

Dragones destruyen torres y castillos,
las armaduras de tus sentimientos
me alejan, repelen mi enamoramiento,
muerte y te extraño en el azufre del fuego
de ahí cenizas que brotan de mi cuerpo.

Sigue muriendo gente mientras pienso en tu alma,
antes besaba las fracciones perfectas de tu cara
ahora me queda la imagen grabada en el pecho
como la poesía que rima en el ritmo de mi vida.

Cuento las palabras en las que puedo expresar
un vuelve, un te amo, un te extraño,
infinitos vocablos que caen del paraíso
para ver si así vuelves y caminas conmigo.

Perdí otra vez la reina de mi partida,
el rey inmóvil no vive sin ella,
caen lágrimas de mi corazón en el tablero,
los laberintos de mis pensamientos vuelven
a llevar mi ilusión al rostro de aquella pasión,
ese amor que en el ajedrez gano mi corazón.



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