Eder Guerrero

Rubi

 

 Encontré a la mujer perfecta.

Nada hay de cierto de lo que me habían contado,

no es mi esposa, ni tenemos hijos, y menos compartimos una casa,

lo único que compartimos, es que nos decimos; Te amo.

 

pero no es un mismo amor,

ella me ama muy a su manera; me protege de sí.

yo la amo de la única manera que sé,

a cada momento, todo el día, con todo el cuerpo,

con todo mi dolor y una pizca de alegría.

 

porque ella curó todo dolor; tiene una bella sonrisa,

porque ella curó toda soledad; sabe abrazar,

porque ella me curó todo cansancio; me hace soñar,

ella curó mi paladar; me enseñó todos sus sabores,

curó mis ojos; ahora distingo sus colores,

curó mis heridas manos; pues las tomó tan fuertemente que sanaron.

 

Así, Rubi es perfecta, mis brazos están destinados a ella,

mis besos y mis versos, mis lágrimas y mis escasas sonrisas.

 

ella me pide que me quede sin ella,

eso es como andar sin una pierna, sin un brazo,

tuerto, me falta el aire y poesía, herido de muerte.

¡Pero que quede claro! 

hay un antes y un después de Rubi; te amo.

 



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