Mallez

A María

 


¿Cuántos días tu ausencia la conté en silencio
mientras te extrañaba, mientras me dolías?
¡No lo sé! Aún distante urgaba con aprecio
en mis pensamientos tus recuerdos todavía.

Y fueron mañanas y fueron tardes soleadas
en que te extrañaba y, más aún, no te tenía.
¡Cómo olvidar que la distancia nos separaba
y nos era una constante en nuestra vida!

Nada hay arcano en nuestro sufrir cotidiano.
¡Todo nos es involuntariosamente flagelo
por lo cual sufrimos y nos quejamos
sin que la misma ausencia nos dé consuelo!

¡Ya nada es ha de extrañarnos! El destino
pone todo su firme empeño en castigarnos:
Tú, separada de lo que ahora te es prohibido,
y yo culpable de lo que ha de separarnos.

Pero consuélate y sé feliz, pues te amo,
y para amar no es necesario que me ames.
Me basta solamente el mismo reclamo
del silencio y la distancia cuando me extrañes.

Y cuando tu sonrisa se convierta en mi alegría
y me alcance embelesado en mi silencio
alzaré mis manos, y mi oración al cielo,
para bendecir tu nombre, tu nombre María.

                      M

Comentarios1

  • Augusto Cuerva

    Muy bello poema,,lleno de sentimientos,,,me ha gustado compañero,,,Saludos Cordiales

    • Mallez

      Augusto Cuerva, admiro tu buen gusto, Disculpa mi presunción. Pero en esta página pocos son hermosos los poemas que valen la pena!. Disculpa el comentario, pero es verdad en el desasosiego de leer a otros tantos a los que yo mismo demerito.

      • Mallez

      • Hay 1 comentario más



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