César Pérez

Porque a Abril le sobró un día

A Juan José Amador (1960-Abril de 1996)

 

¿Dónde está tu lápiz,

tu cuaderno de apuntes?

aquí hay uno

no es el mismo,

ayer fue como tu garganta,

hoy carbón y frío papel.

Nos llenaste de atavismo

a los que, como tú,

andamos pies descalzos el camino,

intentando un amasiato eterno,

con la musa que habita

nuestra cama,

nuestra casa,

nuestra jaula,

porque eso somos los poetas,

loros tristes gozando el cautiverio,

pero a ti te dió por extender tus alas.

Manchaste al emigrar los diarios,

escuché tu vuelo por la radio,

a la voz de Velarde ya ibas lejos.

Ahora

cuando escucho tu voz

saliendo de no se que página del libro,

siento la nostalgia entrar por mis oídos,

desbaratarse dentro y me da frío.

No hay distancia tan grande

como a donde tu te has ido.

Se le cayeron tus palabras a mis versos

o será el eco infinito,

que suena en las paredes y el techo,

tu inspiración de genio,

tus voces en los pasos,

tus pasos en el piso después de tanto verso escrito.

Y es que.. ¡A abril le sobró un día¡

el día que te fuiste, amigo,

el día en que empacaste tus metáforas,

ese dÍa de abril

no debió nunca haber existido.

Total

de un abril veintisiete a un abril veintinueve

hubiera valido mas, porque siguieras vivo.

 

 



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