Gerardo Barbera

LA NOCHE

 

 

La noche tibia,

el agua azul,

los dedos en el infinito,

la arena en el alma,

la piel dócil

bajo el silencio

de la luna.

 

Bajo el amor

de la estrella grande,

está la Madre,

la de brazos cansados

bajo la rutina

de jabón y platos.

El Hermano está ahí,

como aliento,

como roca que sostiene,.

Los dos la recuerdan

y el dinero

no alcanza.

 

La Hija toca el agua,

suspira,

todos la saludan,

¡tiempo sin verla!

Es libre,

sin paredes,

lejos de la cama.

 

 

¡Hola, Niña!

¡Qué hermosa!

Los vecinos,

la calle,

besos en la mejilla,

la locura, 

esa alegría,

algunas lágrimas,

mi Hija 

salió del cuarto,

en su silla, 

es cierto,

todos la besan.

La felicidad

es tan simple

como las manos

de una Madre.

 

Todo es bondad,

la Madre,

el Hermano,

se vacían,

como fuentes

de esperanza,

lo donan todo,

como la lluvia

y las flores.

 

Yo recojo

esas bondades,

y las junto

con el amor

de tantas manos

que ayudan,

y sin embargo,

nada alcanza.

 

 

Mi hija se despide,

la sonrisa,

¡Qué Dios la bendiga!

¡Si parece un ángel!

Todo vale por Ella,

el sol,

la estrella grande,

todo vale por Ella.

Quedaré seco,

como riachuelo 

abandonado.

¡Juro que mi Ángel

extenderá sus alas!

Comentarios1

  • Damian cuellar

    Siempre brilla la luz en el seno de la humildad, en las tardes de nostalgia.



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