Eloy Mondragón

LACERADO


Manando está del corazón la tinta
esa que fluir ya casi no podía
y describe lo intrincado de la vida
en racha de atroz melancolía.
Aun queda agónico remanente
demorando latidos de exceso destruído
sangrante, en cuidados intensivos
he ahí otra vez, órgano herido.
Frágil entraña que leve friega rompe
tras recibir de Eros fuerte golpe
estruendo hasta en el cielo percibido
tiñendo un alma de escalafón sombrío.

© Eloy Mondragón



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