yoel alejandro

Fin a la abstinencia

       de vuelta a los bares,

al sagrado monte del necio,

                                   a la perdida mirada del barman,

a los labios fingidos de la puta

 

ha vuelto reñido con la poesía por sus versos vacíos,

al bar,

donde el sangrar alcohólico no está prohibido

y si te mandan a la mierda les invitas un trago

 

el regreso ha sido porque la muerte se ha marchado

y en el bar la venden en botellas,

porque aún no hay medicina para la soledad

y en el bar todos calzan el mismo apellido

 

el bar es como el mar

donde los peces conocen al anzuelo

y aún así lo muerden,

lo tragan,

y cuando intentan vomitarlo

ya están siendo devorados 

por un agujero de gusano que los expulsa 

sin alma,

sin vida,

como estiércol.

 

De vuelta a los bares

                           cliente del síndrome de Estocolmo.

 

 

 

 

 

 

 



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