Wilder Rojas Zegarra

Noches sin Luna

La luna huyó del cielo, lo sé.
Muchas veces la vi asomarse a mi ventana,
se acercaba y arrojaba piedras lacerantes a mis recuerdos.
La luna huyó del cielo, lo sé.

Me asomo a contemplar su silueta,
a pesar del aroma putrefacto
de sexo que desprendía,
yo la observaba,
no recuerdo que buscaba.

La luna huyó del cielo, lo sé.
Maldita sea,
no quiero ver sus ojos,
siempre fueron los mismos,
negros y penetrantes,
capaces de endulzar el agrio sabor
de mis lágrimas de anarco postmoderno.
Vomito en mis letras,
me repugna tan solo recordarla,
pero no puedo mentirme,
la amo,
maldita sea, ¡ la amo !.

La luna huyó del cielo, lo sé.
Ella sigue parada,
nunca me agrado más el maullido de los gatos como ahora.
Pareciera que en su frenética danza
se fundieran con su figura,
absorbieran ese melodrama de mujer,
Y con ahogada amargura
lo devolvieran al averno,
que es el lugar donde nacen
y mueren las estrellas,

La luna huyó del cielo, lo sé.



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