Santiago Miranda

Esta ansiedad insinuante

 A J. R

 

Un vasto mar de haceres desplegados

Hacia mi vista, hacia mis sentidos en disputa puestos

Tratando en esta infinidad de objetos, que no conocen

La paciencia, más desespero en decisiones que aún

No he tomado, en discontinuos instantes concientizadores

 

Un darse vuelta en el aire, un darse un respiro ajeno, preguntando

¿Como elegir antes del acto?, ¿Cómo acortar aquella espera?

Sobre los finales y el cuerpo que conoce, las razones

De los medios que evidencian –psiquicas molestias-

Son fantasmas extremidades que se inquietan de forma independiente

De una mente aún serena, aún demasiado apresta para salir fuera

De sí, corriendo a través del cielo que se desprende en partes

Esquivando esquirlas enredantes, saltándose las filas y los sermones.

 

En cambio los cerrojos aún durmientes, resguardan

La habitación que habito viéndose sobrepasada por veloces

Trepidaciones solares por preocupaciones moleculares

que se intersectan y en fuga, fallida fuga, estallan. 

 

Por eso el hombre fuma y bebe –o precisamente

Por todo excepto eso- en un volver a la ceniza

En un consumirse en incombustibles ansiedades

Afinando el instrumento de muerte, dar la nota al ser

Tocado. Es un jugar con la cola de cometas, un disparo

Como un disparo si (yo) fuera un disparo, espero

En esta esquina oscura, Jalar el gatillo negro, saltar y caer

Con los pies a tierra, sano y salvo, en el vacío como tierra .



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