Wilder Rojas Zegarra

Delirios de madrugada

 

Incéndiame la imaginación con tu mirada,
incéndiala.
Haz que mis ojos huyan del fuego
que brota de tus pechos,
evita que mis manos intenten domar
la naturaleza de tus caderas,
pero más aún.
Encierra esa pasión desenfrenada
que entre tus piernas se desatan,
/ja/, es que no puedo evitarlo,
un éxtasis de lujuria incontrolable recorre mi ser.

Me miras fijamente,
desaparece todo a mi alrededor.
Tengo tus cabellos entre mis manos,
me pides que siga, que pare, que siga nuevamente,
que me venga.
Te pido que no lo hagas,
porque acabaré viniéndome en las paredes,
en tu almohada, en tus nalgas,
en tu cama.

Enciendo la radio,
quiero oír la sinfonía del jazz
entremezclarse con tus gemidos.
Hay velas encendidas,
y tu apareces tan jodidamente sensual,
que pareciera que hasta las sombras te envuelven, tan solo para no perderse
mientras bailas a su paso.

¡Y qué¡
si olvido las formas

en estas letras,
Si fueron mis dientes
quienes en este frenesí
de arañasos, besos y abrazos,
desnudaron en tinta la lujuria.

Incéndiame la imaginación,
incéndiala,
que me estalla en delirios la madrugada.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.