yito

Brinkmann 1982-2017.

Cierro los ojos regreso a la  tierra sin dueño

aquella  que ayer los guerreros sanavirones

les robaran por la fuerza a los comechingones

La suerte que adquiriera, Abraham Julios Brinkmann.

 

Camino  sus calles preguntando  del ayer

que se quedó dormido en el tiempo y la memoria,

ellas me responden con su rumor de recuerdos,

y  cuentan  sin rencor, del chañar y el  puma ausente.

 

Hablan del patio donde a la sombras del quebracho

un arado de mancera se vistió  de herrumbre,

de  los alambrados  que dividieron su espacio     

aquel de cielo abierto,  desterrando a sus gauchos.

 

Que viejas carretas cargadas de trigo y sueños

partieron hacia el  horizonte rumbo al olvido.

Que Hilvanando con rieles y sudor los durmientes

alzaban sus picos los obreros de las vías.

 

Pasaron dicen, ciento veinticinco veranos.

que entre cuentas gastadas del sagrado rosario

se alejaron por los suaves dedos de los años

Su gente sencilla, aun nace y muere haciendo historia.



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